¿Por qué las cosas no salen como quiero?

Hola Kittens, ¡Ya es lunes! Y antes de empezar con el tema me gustaría desearles un excelente inicio de semana, espero que estén empezando con toda la energía del mundo y, desde mi corazón les deseo que todos lo planes que tengan pensados para ésta se concreten con éxito. Ahora sí, sin más preámbulos vamos a comenzar.

¿Alguna vez les ha pasado, que comienzan un proyecto, un plan, una idea, hasta una relación y las cosas no marchan como esperaban? Y, te quedas pensando: ¿qué es lo que hice mal? ¿Por qué no salieron las cosas como quería si tenía todo para que fuera así? etc. Bueno pues, el día de hoy vamos a abordar este tema, recuerden que aquí cuando platicamos las cosas juntos, es mejor.

El que no nos salgan las cosas como esperábamos  puede deberse a diferentes cosas que, pueden ir desde una mala planeación hasta malos hábitos, descuidos y falta de atención pero, hay veces en las aún tomando en cuenta todos los detalles pareciera que el destino nos hace una mala pasada complicando las cosas y es cuando surgen las obligadas preguntas: ¿Y, por qué a mi? ¿Qué hice mal? Pues analicemos algunos puntos para poder responder a estas preguntas.

¿Con qué intenciones estamos sembrando la semilla?

Esta es una de las preguntas clave que debes hacerte a la hora de comenzar algo ¿Con qué intenciones estoy haciendo esto? ya que, es como establecer la base para lo que queremos construir, si la base no existe es imposible construir algo sólido y si olvidamos esas intenciones es como si la base desapareciera y lo que llevásemos construido se caería.

Las intenciones con las que comenzamos algo siempre serán el resultado de lo que obtengamos al final, no podemos sembrar una semilla dañada y esperar que florezca algo; por ejemplo: es como si comenzamos una relación con una persona para olvidar a otra pero, nos engañamos a nostrxs mismos y buscamos mil y un excusas para convencernos de que no es así, no podemos esperar que dicha relación tenga un futuro próspero ya que, la intención desde el principio nunca fue un intercambio de amor genuino por lo tanto vamos a obtener lo que sembramos ya que, inconscientemente siempre estuvimos buscando eso.

Es lo mismo con todo, cuando nuestras intenciones no son genuinas, concretas, sinceras, puras, positivas, etc. nuestro resultado difícilmente será bueno, es por ello que antes de iniciar algo siempre debemos preguntarnos ¿Por qué estoy haciendo esto?  y lo más importante de todo, ser sincero con nosotrxs mismxs a la hora de responder.

No conviertas tu viaje en tu tormento.

En realidad esto es algo que pasa mucho,cuando comenzamos algo iniciamos con una actitud positiva, muy emocionadxs y a medida que pasa el tiempo esa emoción se empieza a esfumar, al no conseguir las cosas en el tiempo que esperamos o vemos que tomará un poco más de lo esperado, nuestro viaje que, en un principio disfrutamos ahora es es un tormento y un dolor de cabeza para nuestras vidas.

Debemos hacernos conscientes de que hay factores externos que siempre van a influir en nuestro camino pero, los factores externos son cosas que no controlamos, lo que si controlamos es cómo reaccionamos ante ellos, nuestras emociones, nuestras decisiones y, como ya les había explicado en el post de “¿Qué es la mala vibra?” nosotros somos lo que alteramos nuestra percepción, en pocas palabras: elegimos desde qué ventana vemos las cosas. En nuestro poder está el ver las cosas desde un punto de vista objetivo y positivo, el ver los obstáculos que se nos presentan como una oportunidad para saltar más alto.

¿Quieres que se te den las cosas? Aplica la ley del menor esfuerzo.

Me imagino que al leer el subtítulo debes estar pensado ¿Ósea que no me tengo que esforzar? Y, la respuesta es No, sí hay que esforzarse pero debes desprenderte del deseo y ¿A qué me refiero con esto? Bueno pues te explico.

Ejemplo: Supongamos que vas a una audición para un papel en una película y tú de verdad ansias ese papel así que, te preparas muchísimo, desde tu punto de vista te preparas más que los demás. El día de la audición te encuentras con un amigx que también está ahí para audicionar, le platicas lo emocionadx que estás y lo mucho que te preparaste, el te comenta que también se ha preparado pero que, en realidad le da igual por que ya tiene un papel en otra producción, que solo fue por mero compromiso, se despiden, entras haces tu audición, te va de maravilla  y, al otro día te enteras que tu amigx tiene el papel. Entonces tú te preguntas ¿Por qué se lo dieron a él si ni le importaba? ¿Qué fue lo que hice mal si me preparé demasiado?

Parece un poco injusto el ejemplo ¿No? Pero creo que todxs hemos pasado alguna vez por una situación similar. A veces cuando deseamos algo, lo hacemos con tantas ansias que, como expliqué más arriba, lejos de disfrutar lo que estamos haciendo, se vuelve un martirio y cada paso que damos no nos parece suficiente y nada nos satisface. Es aquí donde aplica la ley del menor esfuerzo.

Cuando hacemos las cosas por mero disfrute y no nos importa siquiera el resultado lo más probable es que todo salga de la mejor manera posible y es por que, todos los retos que se te presenten lejos de verlos como obstáculos que te impiden alcanzar lo que quieres, los verás como simples contratiempos que hay que solucionar y disfrutarás el hacerlo porque no existe esa presión de tu parte por “llegar a la meta” Esto no quiere decir que no hay que esforzarse por conseguir las cosas, si hay que esforzarse pero, hay que hacer las cosas sin esclavizarnos al deseo porque eso solo trae la infelicidad.

Así que, la próxima vez que quieras comenzar algo, pregúntate ¿Por qué lo estás haciendo? Analiza tu perspectiva con la que estás viendo las cosas y lo más importante de todo, disfrútalo, despegate del deseo por saber el resultado final de tu viaje mejor concéntrate en trazar la ruta porque, sin un mapa difícilmente llegaremos a nuestro destino final.

Pues muy bien Kittens, si han llegado hasta esta parte del post, muchas gracias por su tiempo, entre todas las cosas valiosas que un ser humano tiene para dar está el tiempo y eso se debe de apreciar y respetar. Espero que este post les haya servido de algo, si fue así no se olviden de compartirlo con sus personas favoritas como también seguirme en las redes sociales donde los estaré esperando con los brazos abierto. Por mi parte es todo, disfruté mucho escribir esto para ustedes y recuerden que:

“La semilla que se siembra con amor, amor da de fruto.”

Les amo. Kisses kittens. ❤

¿Quién es tu alma gemela?

Creo que todxs en algún punto de nuestra vida nos hemos hecho esta pregunta, algunas personas a una  temprana etapa su desarrollo, otras a una “más madura”. En realidad no importa la edad; lo cierto es que en nuestro interior siempre existe éste resonante cuestionamiento para lxs que creemos aún no la hemos encontrado y es que, ante la duda creo que valdría la pena definir algunos aspectos.

¿Qué es el alma gemela?

Según los expertos el alma gemela podría definirse como: “Aquella persona con la que se siente una profunda afinidad o empatía”. Algunas religiones y culturas dividen este concepto en dos partes, la primera refiriéndose a la amistad en donde ésta es el complemento perfecto de nuestras necesidades a nivel social y la segunda alude al aspecto romántico en el cual cumple la función de ser la perfecta adición de nuestro ser a un nivel más profundo.

El concepto de alma gemela nace de la perpetua necesidad de búsqueda que tiene el ser humano para llenar el vacío existente desde su primer chispazo de conciencia, en algunas sociedades se cree que el alma en su estado original es completa y al nacer se divide en dos, por lo tanto siempre estamos a la búsqueda de esa mitad que nos complementa. Según los griegos: “los seres humanos nacemos heridos y el amor es la cura a nuestras heridas”.

«El amor nace en cada ser humano; llama a las mitades de nuestra naturaleza original juntas; intenta hacer una de dos y sanar la herida de la naturaleza humana. Cada uno de nosotros, entonces, es una «mitad equivalente» de un todo humano … y cada uno de nosotros siempre busca la mitad que lo iguala. »

Aristófanes.

Entonces se podría decir que sí, que todo ser humano tiene un alma gemela, pero…

¿Dónde está mi alma gemela?

Siendo así, si tengo un alma gemela ¿Quién es? ¿Ya la he encontrado? ¿Si no la he encontrado, dónde la encuentro? ¿Le gustará la pizza tanto como a mí? Sí, lo sé probablemente te estás preguntando todo esto y más y sí te aseguro que le gusta la pizza digo, ¿a quién no?… Volviendo al tema, muchos a lo largo de la historia concuerdan con que un alma gemela no se busca ni se compra, después de todo no es algo que puedas pedir por Amazon; ésta se tiene cultivar, algunos filósofos de oriente dicen que hay reencarnar varias veces en diferentes planos de conciencia para encontrarla, otros dicen que por sí sola llega ya que están destinadas a encontrarse, también que son nuestras acciones y aprendizajes las que nos trazan el camino hacia ella y, cuando estamos listos la encontramos.

En lo personal concuerdo con la parte en que el alma gemela es algo que llega a nosotros, en el momento correcto, en el momento justo, que es nuestro deber trazar el camino y aprender mientras andamos en el, que las personas con las que nos cruzamos siempre nos enseñan algo y nos ayudan a crecer, que es nuestra responsabilidad volvernos imagen y semejanza de lo que queremos qué se manifieste en nuestra vida, por que antes de preguntarnos ¿Quién es mi otra mitad? debemos preguntarnos ¿Estoy completo? Porque después de todo, el alma gemela se forma de dos mitades completas y no de retazos.

Como nos enseña el poema: Ítaca, de Constantino Cavafis, no hay que atormentarnos, hay que disfrutar el viaje.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Ítacas.

Fragmento del poema ítaca, por: Constantino Cavafis (1863 –  1933)

Muy bien chicxs pues si han llegado hasta aquí muchas gracias por su atención. Les amo demasiado, espero que este post haya servido de algo, por mi parte yo disfruté mucho escribirlo para ustedes. No olviden compartirlo con sus personas favoritas y seguirme en las redes sociales.

Nos vemos mañana con otro post! Kisses kittens. ❤

Instagram: @manu_cervs

Twitter: @literally_magic